El mejor momento para implementar un workflow es cuando tienes tareas repetitivas que consumen tiempo y errores frecuentes en procesos manuales que afectan a tu equipo o clientes.

Por ejemplo, una tienda online que recibe muchos pedidos puede usar un workflow para automatizar la confirmación y el envío de facturas, ahorrando horas de trabajo diario.

No es útil implementar un workflow si tus procesos son muy irregulares o únicos, porque la automatización no siempre se adapta bien a cambios constantes. Puedes aprender más sobre cómo crear y optimizar workflows en este artículo.